Skip to main content

Un adolescente milenial, vestido con jeans y zapatillas, es el nuevo santo de la Iglesia Católica. Su vida y devoción se difundieron tan rápidamente en el mundo, como un verdadero trending topic en las redes sociales, que bastó poco más de una década para convertirlo en uno de los santos más populares de nuestro tiempo.

Su mensaje central en el continente digital fue propagar la devoción a la Eucaristía, a la que llamó su “autopista hacia el cielo”. Por eso, a través de un sitio web que él mismo diseñó, difundió los milagros eucarísticos ocurridos a lo largo de los siglos y en distintos lugares del mundo.

San Carlo Acutis, joven con alma franciscana, se atrevió a comunicar en la web la belleza de un Dios que, en su Hijo Jesucristo, ha querido mostrarnos su corazón amoroso e infinitamente misericordioso. En otras palabras, utilizó los medios digitales para anunciar la fe, la belleza y la verdad.

En nuestro tiempo, marcado por la inteligencia artificial y el acelerado avance de la tecnología, no da lo mismo cómo ni para qué usamos estas herramientas. En Chile, desde hace un tiempo, nos hemos acostumbrado a denostar a los demás, especialmente a quienes piensan distinto. Esta cultura de la hostilidad y la enemistad social también ha contaminado el mundo digital, plagado de bots y fake news.

 

“Influencer de Dios” fue el título que se ganó Carlo Acutis por atreverse a combinar su fe con los medios digitales, para estar presente en la web con Buenas Noticias. Pareciera que, cuando la tecnología no es iluminada por los grandes sentidos trascendentales, el ser humano termina deshumanizándose, y los mensajes que de allí surgen terminan siendo la mentira, el odio y el miedo. Por eso, el nuevo santo nos invita a ser influencers de la paz, del bien, de la fraternidad, de la verdad y de la justicia.

Hno. Luis Andrés Cisternas Aguirre, OFM